sábado, 22 de agosto de 2015

Poesía para Principiantes?

He decidido titular así esta primera nota, dedicada a introducir el tema para todo aquel que pretende iniciarse en la lectura del género poético. Tomo el riesgo semántico intrínseco en la frase -quizá no exista poesía específica para principiantes, quizá todos somos principiantes- Sin embargo alguna recomendación no estaría de más, con base en mi experiencia personal estrictamente.
Yo empecé a leer poesía sin saber qué significaba absolutamente. Dudo que hoy, despúes de muchos años leyendo, sepa aún los significados propios que incluyen las muchas formas de expresión poética. No lo busco tampoco. A saber la poesía me provoca algún estado de conciencia que no creo alteración. Me provoca alguna circulación de sentimientos; y francamente creo que es una forma humanamente bella de describir el mundo.
Por supuesto, hay mucho escrito. No todo es exactamente hermoso o satisface nuestros gustos personales, pero la disciplina podría ser un factor importante en estos casos. Aquellos en los que tenemos a la mano un libro extenso, y pesa imaginar que hay que leérselo por completo.

Sería bueno empezar por la poesía de tu país. El conocimiento de lo propio nos irá llevando hacia otros cauces. ¿Pero cuánto no se ha escrito en cada uno de nuestros países de América Latina? Las Antologías en este punto, pueden ser una selección adecuada. Estas en cualquier caso nos llevarán por buen camino. Es casi técnicamente imposible no contar con acceso a alguno de estos títulos libres en la web, para uso personal.

Me permito recomendar varios poetas ya encumbrados. Comienzo por el sur. La primera colección de Poetas denominada en lo adelante:

 Nómina del Sur: Argentina

1-José Hernández (Martín Fierro)
2-Juan Gelman (Gotán; Cólera Buey) 
3-Jorge Luis Borges (Fervor de Buenos Aires; La Luna de enfrente)
4-Alfonsina Storni
5-Oliverio Girondo
6-Julio Cortázar


Basta por hoy. Respiren lento amigos...


viernes, 21 de agosto de 2015

Hombre que mira al cielo

Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano

y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios

 
                Mario Benedetti

lunes, 30 de septiembre de 2013

Don’t look back, lonesome boy

Pausada, pacientemente lo hemos olvidado todo
Cuando sobre la cama hacíamos tembar los clavos
y tú subias murmurando, gimiendo como una espuma dulce
Y sonaba la guitarra en el radio, por debajo de las voces
Creíamos (al menos yo creía) en las fuerzas de nuestros brazos,
En la minuciosa precisión a toda prueba de nuestras vacilantes líquidas memorias
En el poder absoluto de los poemas que escribí
Cuando brincaba descalzo de la cama y a tientas
Mientras tu dormías
Garabateaba en cualquier papel, en un libro
Cuántas palabras hermosas, graves, urgentes quedaron olvidadas
Entonces yo creía que sólo bastaba escribir ruda, impúdicamente
Amarte,
que las cosas eran así, que serían así mientras tú estuvieras dormida, desnuda 
Mientras yo tuviera a mano un pedazo de papel, la pared del cuarto
Cualquier rincón en blanco del planeta;
entonces creíamos en la guitarra, la maldita
guitarra continuaría tocando aún
Esta noche he visto lo poco que pagan por la vida
y tu y yo lo ignorabamos
Esta noche una sombra, cualquier sombra,
Basta para apagar aquel fuego fuerte, indestructible, eterno
Cualquier viento sur bastaría para apagar mi voz
La memoria es un agua que se agota
y no podemos (al menos, yo no puedo)
Recordar, por ejemplo, aquella otra noche
Que nos pareció particularmente habitada solo por ti y por mi y las palabras
(¿Llovía? ¿Teníamos qué? ¿Cuánto nos dijimos?)
Ciega mirada la del hombre que vuelve su rostro al pasado
Porque olvida dos veces;
Qué patético es el que intenta mirar con amor las cenizas del amor;
Tan patético como esos payasos que, enloquecidos, en la noche,
En medio de la carpa desierta,
Contorsionan su cuerpo
Y lanzan su voz estridente contra las gradas vacías

                                                                                   Luis Rogelio Nogueras

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La ciudad




Para Minerva Salado
La ciudad está tan vieja
tan llena de gusanos
que no importa mirarla por un cristal
igual se ve vieja
se ve torpe.

La ciudad está desierta
carcomida
un comején eterno le transfunde silencio
y la deja sin ritmos.

La ciudad se ve loca
la ciudad más suicida que un sueño apuntalado
la ciudad no germina
su semilla es espesa.

La ciudad se divide y se pudre
en solares inciertos
o tan ciertos si en ellos cabe toda la miseria
-la sacan a la calle donde también se hunden-
Chevrolets y otros mundos caben en la ciudad
                                                          que me espanta y enciende. 

miércoles, 15 de agosto de 2012

XXX


Resucito en cada medio tiempo diurno
entre cenizas húmedas, sales y saliva
engendro de amasijo, cutre mal oliente
sàbanas pisadas al olvido
sabor a sexo en mis manos, ojos y boca
con la verdad del hombre encogida por la culpa
por no ser un hombre de verdad en tu ilimitada ausencia
homicida de mis sueños que no viajan al futuro

2.
Inventaré una geografía, tu cuerpo,
crearé el diccionario de tus ojos
(cada mirada una palabra)

3.
Resumiendo posibilidades, no creo en el azar
alguna divina razón interpretará por ti
este extraño lenguaje de miradas específicas y suspiros en general.

martes, 7 de agosto de 2012

What can I hold you with

I offer you lean streets, desperate sunsets, the moon of the ragged suburbs.
I offer you the bitterness of a man who has looked long and long at the lonely moon.
I offer you my ancestors, my dead men, the ghosts that living men have honoured in marble: my father's father killed in the frontier of Buenos Aires, two bullets through his lungs, bearded and dead, wrapped by his soldiers in the hide of a cow; my mother's grandfather -just twentyfour- heading a charge of three hundred men in Perú, now ghosts on vanished horses.
I offer you whatever insight my books may hold. whatever manliness or humour my life.
I offer you the loyalty of a man who has never been loyal.
I offer you that kernel of myself that I have saved somehow -the central heart that deals not in words, traffics not with dreams and is untouched by time, by joy, by adversities.
I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years before you were born.
I offer you explanationsof yourself, theories about yourself, authentic and surprising news of yourself.
I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my heart; I am trying to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat.

martes, 24 de julio de 2012

OLOR A HUMO


I
Toda el agua que quepa en el cerebro
-denme-
La leña adentro:
quién la reparte
el fuego dentro:
quién lo reparte, quién lo atomiza
quién desentiende lo que
no es nuestro
los campos si arden solos
los raros si en el humo…
II
He encontrado la certeza del impoder
hecha un armario
Ritmos que solo han durado sin nosotros.
III
Sigo pensando decir lo necesario
Hablan por lo que hueles tanto
tal si fuera el momento del poema
indefinido, milieminente
como un fluido pseudoplástico
o román o diesel
                                                                 en fin,
lo que sea
al menos dejar plasmada esa capacidad de amar
IV
Referenciar que hueles
en el humo,
la gloria donde quizás estés
ya lejos de la hidrocefalia
terrible
y de la nada,
después que se disipe
tu aluvión de espuma arrebatada
de la tierra,
Si tan solo fueras el gigante de su vientre.